miércoles, 16 de agosto de 2017

En interiores

Es común que en las inducciones a la relajación te pidan que te visualices en un lugar tranquilo; los que saben te piden que elijas el lugar donde te sientas mejor; los que no, te indican que te sitúes en tal o cual sitio, usualmente, playa o bosque. Y no son buenos para mí.

Para mí, la mejor relajación se obtiene acostada, y acostarme en la playa implica arena metiéndose donde no la llamo y grazanidos interrumpiendo el silencio; con el bosque pienso en bichitos y me siento vulnerable, como por efecto de la imagen de Blanca Nieves huyendo, supongo. Mi idea de estar a gusto es urbana. Yo siempre recuerdo una comodísima cama de hotel con sábanas blancas impecables.

Silvia Parque

martes, 15 de agosto de 2017

Perros sueltos

Escribí sobre esto en: Los perros en la calle: con correa.

¡Qué molestia tener que rodear para no pasar por donde hay perros sueltos!

Está bien que mis miedos son asunto mío. Pero estoy hablando de perros de raza grande, que de pronto se mueven con energía. Evidentemente son "de casa": están muy bien comidos y cuidados, casi ninguno parece "mestizo". Hablo en plural porque en el terreno-parque donde me los encuentro, se llegan a juntar dos por un lado, dos por el otro y uno por más allá. Tal vez sus dueños sepan que son una dulzura y un ejemplo de educación, pero ¿yo cómo voy a saber? Los he visto ladrarse entre sí y no me parece que estén siendo amistosos; tal vez así se llevan, pero insisto: ¿yo cómo voy a saber?

Silvia Parque

lunes, 14 de agosto de 2017

El vínculo papá - mamá

El papá de B y yo nos mantenemos comunicados. Aunque por estar materialmente junto a la niña, yo decido por mi cuenta lo del día a día, me muevo en el camino que trazamos juntos. Creo que es evidente que esto es bueno para B. Lo que hoy quiero comentar es que es realmente necesario para mí. Si por alguna razón no pudiéramos tener esta cercanía, tendría que arreglármelas, como tantas mujeres lo hacen; pero me resultaría muy, muy, muy difícil. Aprecio sobremanera el vínculo papá-mamá porque me da seguridad y me brinda un "espacio" para vivir el amor, el miedo y el gozo de hacer de madre de B, con quien está en el mismo camino.

Silvia Parque

domingo, 13 de agosto de 2017

Sin paciencia en la crianza con respeto

Condicionar y adiestrar a los niños es efectivo; castigarles, gritarles, darles unas nalgadas "a tiempo", como diría mi abuela, detiene "malas conductas" y evita muchos problemas (crea otros, también). Criar en el respeto no solamente es más difícil, sino que además no ofrece soluciones rápidas, por lo que a menudo parece que "no funciona". Para criar con respeto, al parecer, hay que tener mucha paciencia, porque los cambios pueden ser lentos, muy lentos, al menos comparados con la velocidad que el mundo quisiera para los cambios.

La necesidad de paciencia dejaría fuera de la jugada a las personas sin paciencia, como yo. Pero no es "paciencia" lo que más se necesita.

Para empezar, hay que decir que en mi caso, con quien ocupo la paciencia es conmigo. La necesito para seguir confiando en mí, cada vez que uso un tono desagradable con B, cada vez que grito -creo que ya casi nunca-, cada vez que al detenerle la manita para que deje de pegar, mi emoción provoca más fuerza que firmeza. Sobre todo, la necesito para entender y perdonar mis errores conceptuales, como cuando creo que la estoy apartando porque está haciendo algo que es peligroso para otros, pero eso está funcionando como castigo. En ninguna ocasión me hago tonta pensando que ella ha provocado mi reacción; soy la adulta en la relación y me hago cargo de que muchas veces fallo. Pido disculpas y sigo adelante. Aprendo; me aplico.

Con ella, es más necesaria la empatía que la paciencia.

En cualquier caso, la paciencia se me acaba a menudo. Y tiene muy poco que ver con lo que ella haga o deje de hacer. Tiene que ver con cuánto he descansado, con cuánto dinero hay en la tarjeta o qué tan satisfecha estoy sexualmente. Tengo momentos increíbles en los que soy toda sonrisas y otros que no tanto. Afortunadamente, la paciencia se renueva; pero sobre todo, como decía, no es paciencia lo que más se necesita.

Lo que más se necesita es convicción.

Estoy convencida de que la manera decente de tratar a otra persona es con respeto y de que a la persona que soy le corresponde conducirse con respeto. Otra cosa no se vale. Tan tan. Haga lo que haga, pase lo que pase: otra cosa, no se vale.

Silvia Parque

viernes, 11 de agosto de 2017

Audiolibros

Me encantan los audiolibros. Tengo una colección de unos cuantos de "superación personal", pero eso es otra cosa... Como que no los concibo como "libros". Me refiero, más bien, a libros que cuenten historias. No escucharía uno que quisiera leer, así que todo el que me parezca realmente importante queda descartado; pero me parece una opción genial para oír mientras estoy ocupada. Como mi atención está en otra cosa, a menudo debo regresar a un momento anterior de la grabación, por lo que extiendo la duración del audio: el papá de B se sorprendía de que pasara semanas oyendo el mismo fragmento. A mí me resultaba -me resulta- armonizador y armónico.

Silvia Parque

jueves, 10 de agosto de 2017

El lector

Quiero un aparatito para leer documentos electrónicos. Lector, creo que se llama. Lo necesito. Es mío por derecho de conciencia, como diría Conny Méndez. [B sabe de eso, naturalmente.]

Quise un triturador de hojas, un triturador de comida, un sacapuntas eléctrico, pero esto lo quiero más.

Silvia Parque

miércoles, 9 de agosto de 2017

Canciones muy útiles para la rutina con B

Por medio de la presente, agradezco:

- A Beatriz Montero [A guardar, a guardar] y a la familia Blu, del Reino infantil [A guardar], que mi hija se disponga a guardar sus juguetes y efectivamente guarde algunos.

- A Elmo [Brushy brush], que se haya motivado a lavarse los dientes, antes de que tuviera doble cepillo y pasta (ahora, es feliz de elegir cuál cepillo usa y de saborear la pastita).

- A Tatiana [No me quiero bañar], que se meta a bañar cuando toca. No me gustan varias líneas de la letra, pero creo que puedo neutralizar su influencia y seguir aprovechado lo bien que funciona la canción.

Sobre todo, mil gracias a Cepillín [Vamos a la escuela], por su contribución a que B vaya con gusto a "la escuelita".

Gracias por hacerme la vida más fácil y hacérnosla más agradable.

Honor a quien honor merece.

Silvia Parque

martes, 8 de agosto de 2017

Guitarra imaginaria

B y yo tocamos la guitarra imaginaria. El otro día le mostré a otras personas que lo hacen, en videos de Youtube. Empezamos con ESTE, del campeón mundial del 2015. Le encantó y me encantó verla e ir entendiendo sus gustos musicales.

En algún momento, llegamos a un video con un hombre sin camisa, con barba muy larga, que miraba al frente con expresión teatral de "malo". B reaccionó con reticencia instintiva, muy cerquita del miedo. Dije: "mira, va a tocar la guitarra imaginaria" y su expresión se suavizó. Al rato llegamos a un video, no sé si del mismo hombre u otro, que iba vestido de algo así como vikingo metalero. Hubo apenas un chispazo de miedito en los ojos de mi niña; pero le dije: "se llama Fulano" y eso bastó; al rato gritaba: "¡bien, Fulano!"

Me gusta nuestro mundo.

Silvia Parque

lunes, 7 de agosto de 2017

He querido escribir, pero...

He querido escribir sobre temas para los que necesito algo de tiempo: el destete y la estancia infantil, sobre todo; cómo B se convierte en niña y cómo vivo su encuentro con el mundo. Ella dice que es una bebé; acepta ser una "bebé grande", pero no una "niña".

No piense el amable lector que paso trabajando cada minuto despierta; es que esta semana tenía una especie de cansancio mental que me ha hecho necesitar ver fragmentos de Harry Potter en los ratos que usualmente dedicaba al blog. Pero ya está.


En la foto, B está encima de un león mientras abraza una sabanita que ha estado con ella toda la vida. La trajo consigo unos tres días.

Silvia Parque

martes, 1 de agosto de 2017

La necesidad

He estado teniendo conocimiento de casos de personas en situación de pobreza, varias de ellas enfermas o con familiares enfermos; personas en condición de calle, personas en viviendas que les protegen bien poco. Pienso en la terrible indiferencia de disfrutar de un montón de privilegios sin tenerles en cuenta y sobre todo, en cómo algunos creen que de verdad cada cosa que tienen la han ganado sin haber tomado provecho de ningún modo de un sistema económico y social que es nefasto para mucha gente: algunos que llevan las de perder desde que nacen. Me "incomoda" la manera en que se hacen algunos favores, fiscalizando que la persona esté de verdad en la miseria o casi-casi: no vaya a aparecer en una foto con las uñas pintadas o tomándose una cerveza, porque entonces ya no es a quien hay que ayudarle a comprar leche para sus niños. Pero no es tanto que juzgue mal a quienes tienen cuidado de "a quién" ayudan; sé que muchas veces se trata de cuidar los recursos que han dado otros y de tratar de que lleguen a quien más los necesita, es más bien que me molesta no estar en condiciones de repartir yo con prodigalidad. He sido una persona tan privilegiada, que debería estar pudiendo compartir los frutos de lo que muchos han sembrado en mi vida. 

Por ahí, en las redes, circulan frases tipo "nunca es tarde" y mensajes motivadores tipo "no te compares, cada quien a su ritmo", y yo los creo. Pero también creo que a veces se pasa el momento "justo". Reconocerlo no condena a la inmovilidad: los momentos se crean; creo que reconocerlo trae una conciencia que puede hacer que una se ponga a hacer lo que le toca.

"Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo". Eclesiastés, 3:1

Silvia Parque