martes, 31 de mayo de 2016

Dos pasitos adelante, un pasito para atrás...

Ya teníamos bien instalada la rutina de "antes de dormir", y un horario apropiado de sueño, incluyendo la siesta diurna; pero en las últimas dos semanas, B ha estado durmiéndose tarde; hoy nos devolvimos al buen camino, y no fue miel sobre hojuelas.

Así pasa con otras cosas también. Creí que habíamos superado el gusto por morder, y regresó con brío.

Sé que el desarrollo es una espiral. Que el movimiento que parece retroceso es importante para avanzar. Me gusta saberlo.

Silvia Parque

lunes, 30 de mayo de 2016

El té aquí

Hoy me trajeron un vaso de mi té de hierbas querido, como a eso de las ocho de la noche.

Empecé a beberlo después de las 12:00. Quien tenga un gusto muy metido en el alma, sabrá cómo es que ya lo estaba disfrutando desde que lo recibí: casi lo disfruté más por no tomármelo enseguida.

Hace un rato, el vaso iba a la mitad, y le puse agua hasta llenarlo. Más gozo.

Silvia Parque

Conservo mi opinión en temas espinosos... por si andaban con el pendiente

Una persona me dijo cuando yo estaba embarazada, que cuando naciera B, cambiaría de opinión sobre la legalización de la marihuana. Pero no...

Sí cambié. Cómo no, si cambió mi vida... estrené miedos. Perdí dos rayitas en mi nivel de tolerancia... Pero conservo mis opiniones en temas espinosos.

- En cuanto a las drogas hoy ilegales: sigo en contra de las políticas prohibicionistas, y sigo creyendo que sería bueno legalizar y regular la siembra, el tráfico y -si tiene sentido la expresión:- el consumo de drogas como la marihuana. De hecho, creo que de esa manera se podría proteger mejor a los niños y adolescentes.

- En cuanto al tema del aborto, sigo creyendo que al abortar se mata a un ente que es un ser humano, y creo que hacerlo es un derecho de la mujer, que debe ser garantizado por el Estado. También creo que Dios está por encima del derecho de los humanos, y que si una creyente le pregunta a Dios qué hacer con su embarazo, habría de hacer lo que Dios le diga.

- Respecto a los encuentros sexuales entre adolescentes, alcancé a cambiar de opinión antes de B. Yo hice lo que quise y vaya si me di gusto, así que no me asusto de nada... Pero el sexo cuando estás creciendo, trae una complejidad a la vida que no es lo mejor cuando podrías ocupar tu energía en otras cosas. Creo que conviene que los muchachos se conozcan más a sí mismos y conozcan más sobre las relaciones humanas, antes incluso de los escarceos. Así que aunque tampoco en esto me inclino por "prohibir", sí creo que conviene favorecer la abstinencia hasta la edad adulta.

Por si andaban con el pendiente...

Silvia Parque

viernes, 27 de mayo de 2016

Maestros protestando

No sé si las marchas y protestas sean realmente efectivas para los objetivos que persiguen; pero sí sé que la dignidad hace necesario insistir en lo que es justo, de la manera posible, y que a veces pasan cosas, como hoy que padres de familia se unieron a los maestros que protestan en Chiapas [AQUÍ una nota.]

Hay quien dice que si los maestros no están en las aulas, se atenta contra los niños; seguro que los niños están perdiendo algo: pero más van a perder si nadie se levanta en contra del sistema que atropella a su gente. No meto las manos al fuego por ninguna organización, ni creo que el magisterio mexicano, en general, sea para aplaudirle a todos los que forman parte; pero si hay que estar de un lado o de otro: estoy con ellos.

Silvia Parque

Centella

Hace rato terminó de llover. No fue una tormenta, ni mucho menos.

La lluvia empezó pasada la medianoche y terminó rápido; pero la amenaza había comenzado temprano, por la tarde, con truenos que, como sabemos, son el ruido de los rayos: uno entró en mi casa. Entró por la puerta cerrada, que es de metal y vidrio, y "estalló"en el aire, rápido... una cosa pequeñita y luminosa... chispas.

Pregunté qué puedo hacer si pasa otra vez. Parece que nada... Pedirle a Dios que nos cuide.

Silvia Parque

miércoles, 25 de mayo de 2016

Mensaje a los profesionales alrededor del nacimiento de mi hija

Ya había comentado que me gusta mucho lo que hace Miriam Tirado. El video "Respira" fue una bendición para mí. Hace unos días, después de ver su video: "Cuando a las madres nos tratan de tontas", pensé en darme el gusto de escribir lo siguiente:

   Estimada Doctora de consultorio bonito: 

Yo sé que usted sabe que se equivocó conmigo. Téngalo presente. No ponga a otros bebés en riesgo de muerte. Mire la expresión de la foto que está en su título y trate de recuperar el compromiso que seguro tuvo cuando empezó a ejercer.

   Desagradable Anestesióloga:

No le vi la cara ni conocí su nombre: no tuvo la amabilidad de presentarse conmigo, como no tuvo ninguna otra amabilidad. Y eso está mal, ¿sabe por qué? Porque en el quirófano y en donde trate con pacientes, usted está para servir. Si eso le parece denostativo, revise de qué se trata la carrera de medicina.

Tenía en sus manos ayudar a que un proceso maravilloso pudiera ser disfrutado; en cambio, fue grosera, atreviéndose a regañar a una mujer en su momento más vulnerable; no tuvo interés por atender la ansiedad que producía el efecto de lo que usted estaba haciendo. Si cree que eso no es parte de su trabajo, se equivoca, porque no trata con "cuerpos": trata con personas.

Nada más no le deseo que una de sus colegas trate a una hija suya como usted me trató a mí, porque su hipotética hija no tiene vela en el entierro y porque me da miedo desear cosas malas; pero sería justo.

   Horrible enfermera eficaz:

Es usted una persona ignorante e irrespetuosa. Pida a quien corresponda, que le envíen a un curso sobre lactancia materna y que le enseñen a tratar a los clientes de su negocio. Le urge.

Silvia Parque

De preferencia, con café

Para muchos, el postre después de comer es algo que ha estado ahí siempre. Yo crecí en una casa donde usualmente no se servía postre. Había galletas u otra cosa por el estilo para comer a cualquier hora; también podía ir a la tienda a comprar lo que se me antojara, así que no vivía deseosa de algo dulce; pero no había la costumbre de servir postre después de la comida. Tal vez porque había mucha prisa por que terminaran los que estaban sentados, para que se sentaran los siguientes.

Me acostumbré al postre cuando vine a vivir a Querétaro y empecé a ir a los lugares de "comida corrida"... Recuerdo que me extrañó la cantidad de carbohidratos que servían; típicamente: sopa aguada, arroz o espagueti con un guisado que puede incluir papas, y un postrecito, a veces casi simbólico. Muy pronto entendí que en la economía a la que me estaba incorporando, la combinación de pasta, arroz, papas y tortillas, era necesaria para provocar la sensación de satisfacción.

El caso es que me acostumbré al postre, y ahora me hace falta. De preferencia, con café.

Silvia Parque

martes, 24 de mayo de 2016

La edad y la tontería

No creo que hacer tonterías sea cosa de jóvenes. A cada rato se sabe de gente de todas las edades, haciendo cosas tontas; no necesariamente porque sean personas tontas: simplemente, ocurre. 

Si somos honestas, sabemos que lo de la edad adulta tiene mucho de mito. Los adultos no sabían mucho más, ni tenían las cosas bajo control; la gracia es que algunos desarrollaron criterio: muchos, no.

Silvia Parque

lunes, 23 de mayo de 2016

El poder del cansancio

Más allá del cansancio normal, consecuencia de la actividad, está el cansancio-fastidio que se desprende de la frustración continua. Cuando ese cansancio te hace darte un tope en la frente, te rindes, y dejas lo que te cansa. 

Me llama la atención que la tristeza y el enojo, tan vistosas, no tienen ese poder.

Silvia Parque

Suficientemente bien

He tenido unas semanas maravillosas, y el fin de semana fue increíble... increíble de bueno, así que no me esperaba amanecer con el ánimo decaído... será que tuve un sueño chocante... El caso es que hoy amanecí de "mírame y no me toques", y para antes del mediodía, ya había hecho un drama.

Creo que cuando una se ha decidido a estar mejor que bien, que cuando se dan lo primeros pasos por caminos nuevos, la inercia de lo peor de una misma tramará un boicot. Al cabo de años de observarlo, la trama se vuelve evidente y es menos difícil deshacerla: "menos difícil" y hasta fácil, pero no menos pesado.

Por la tarde, B y yo la pasamos de lo mejor jugando con sus seis rebanadas de pastel y el plato amarillo en el que se acomodan. ¡Nos reímos mucho! Antes de eso, antes de que volviera a sentirme alegre, verla ya me había dado contentos múltiples. Pero antes aún que eso, antes de volver a sentir algo diferente al malestar, me sabía abrazada por la red protectora que ha sido la presencia de Dios en mi vida, y de algún modo, sintiéndome mal, todo estaba suficientemente bien. Pensé que eso es la felicidad.

Silvia Parque

domingo, 22 de mayo de 2016

Peor que una mosca

Peor que una mosca: una mosca lenta.

Peor que una mosca lenta: una mosca lenta fuera de lugar; por ejemplo, en la mañana del domingo.

Peor que una mosca lenta en la mañana del domingo: una mano humana atrapando a la mosca lenta en la mañana del domingo.

Aunque podría ser panteonera. Podría venir en enjambre. Podría revivir.

Silvia Parque

viernes, 20 de mayo de 2016

Comida de señora, de mamá, de la abuela...

A mí me gusta mucho cómo cocino... cómo cocino y cómo preparo comida, porque según me aclaró una amiga, no es lo mismo; muchas veces, simplemente preparo comida. El caso es que me gusta mucho cómo lo hago; excepto en lo que se refiere a los platos, digamos... "tradicionales". Ni mi sopa aguada de pasta ni mis frijoles, son para presumir (de hecho, como ya he contado, mis frijoles son muy malos). Me salen bien otras cosas, y respecto a las comidas comunes, lo bueno que tiene mi versión se fundamenta en que es "mi versión". Mis chilaquiles, por ejemplo, no se parecen nadita a los chilaquiles de alrededor.

Entiendo que mi hija se acostumbrará a mi comida; de hecho, la saborea con gusto. Pero le encantan la "sopa normal", el "arroz normal", los frijoles, y cuanta cosa con sabor de cocina normal-de-señora llega a su boca. Así que tal vez no se cumpla en ella, lo de que: "la mejor comida es la de mamá". Con la versión, "la mejor comida es la de la abuela" tampoco hay mucha oportunidad, porque el recuerdo de mi mami preparando las mejores quesadillas del mundo, o el mejor pan francés, va quedándose muy viejo... aunque en su casa siempre hay cosas ricas, y hace que haya cosas ricas a donde vaya... eso también debe ser "comida de la abuela".

Silvia Parque

Es una pena...

Es una pena cuando personas que hacen algún trabajo o brindan algún servicio que vale la pena, hacen cosas despreciables o al menos, reprobables, que es necesario señalar -reprobar o, si corresponde, despreciar-. Sabes que hay quienes aprovecharán para generalizar de modo que todos los que sean del mismo conjunto, salgan perdiendo. Sabes que el trabajo o servicio será desprestigiado, a pesar de que no deja de tener el valor que tenía, antes de que la persona metiera la pata -o cosas peores-.

Silvia Parque

jueves, 19 de mayo de 2016

Felicidad total

Ayer, B se quedó dormida temprano, por lo que me sorprendió que hoy despertara tarde. Aproveché para dormir también, y cuando me levanté, me sentí descansada. ¡Hace mucho que no me sentía así! Eso me puso de muy buen humor, y disfruté especialmente cada cosa que iba construyendo el día. Pensé que era la felicidad total.

Por la tarde, me senté junto a ella: estaba concentrada en las luces del conejo que dice ser su mejor amigo, pero a la vez tenía evidente interés en un juguete muy loco, que también tiene luces pero hace mucho más escándalo. Encendí el juguete loco, y B lo hizo moverse para que sonara y se iluminara, sin soltar el conejo. Pasaba de un juguete a otro, empleando toda su capacidad cognitiva y motriz, para conseguir tener los dos juguetes dando show al mismo tiempo. Le ayudé un poquito, ¡y qué gusto! Entonces volteó a ver su caracol. Lo encendí, y lo tomó. Ahora tenía las luces y sonidos de los tres juguetes al mismo tiempo. Pensé que era la felicidad total.

Más tarde, mientras yo lavaba ropa -adentro de la casa-, se subió a una caja de plástico que es parte de las últimas novedades, y se quedó ahí, sentadita, de lo más contenta: sonriendo como solo ella, dando grititos de gusto, volteando a un lado y al otro; así nada más: sentada... por un largo rato. Esa sí que era la felicidad total. ´

Al rato estaba jugando con un hilito negro, y volvió la concentración gozosa. Luego le di vueltas, en brazos, y volvió la alegría vistosa.

Nuestros días están llenos de escenas del tipo.

Me di cuenta de lo feliz que soy.

Silvia Parque

miércoles, 18 de mayo de 2016

¿Le gustan los gatos?

A mi niña le encanta que el gato de los vecinos nos visite -a mí, no-. No sé si es un gusto temporal porque lo está conociendo, si le gusta especialmente porque es el animal con el que más ha convivido -aunque han convivido muy poco-, o si van a gustarle los gatos. 

La fantasía de que B me salga un día con que quiere un gatito, me da algo de repelús. Puedo apreciar que son animalitos hermosos, pero no puedo dejar de verlos como fierecillas: siento que estamos mejor a la mayor distancia posible.

Silvia Parque

martes, 17 de mayo de 2016

Joy

Estos años he visto muchas buenas películas; buenas por una u otra cosa; tantas, que no intentaría estar comentando sobre ellas. Pero tengo que hablar de "Joy".

Me dijeron que era buena, a pesar de ser "comercial", como si eso la menospreciara, como si la peli tuviera que disculparse por ser accesible para un gran público. La verdad es que la lid, en los primeros minutos, no me produjo una gran impresión; pero en cuanto se presentó a Joy como adulta, rodeada de una familia de atorrantes, me enganchó.

Esta mujer despertó un día, y quiso recuperar a la persona que sabía que era: a la persona que nació para ser. Como se adivina, lo consiguió. Vale la pena ver qué hizo.

Vale la pena preguntarnos cómo hemos sido definidas por los demás; algunas definiciones hay que mandarlas al diablo, a otras hay que usarlas como materia prima para autodefinirnos.

Silvia Parque

No sabes

Me relaciono con personas muy diferentes entre sí, y diferentes a mí. Entre toda esa gente es común que unos y otros, rechacen ideas expresadas con un lenguaje que no conocen. Los más educados suelen ser más humildes, porque saben que no porque estén oyendo o leyendo español, saben qué quiere decir el otro, si no saben del contexto, los antecedentes, el sentido que le da a lo que expresa.

Silvia Parque

domingo, 15 de mayo de 2016

Un aplauso

Hoy, que es día del maestro en México, le doy un aplauso a todos esos maestros de nivel medio superior y superior (profesores, catedráticos y demás), que no le entran al juego de pretender hacerlo todo "divertido" y "fácil". A los que logran transmitir pasión por un objeto de estudio, para que esa pasión haga que la atención y el esfuerzo sean algo que se goza, sin necesidad de recursos para entretener jóvenes y adultos.

Silvia Parque

viernes, 13 de mayo de 2016

Con más de un año de amamantar...

Con más de un año de amamantar, he tenido tiempo suficiente para vivir dos de las experiencias sobre las que leía cuando estaba embarazada:

B "sintoniza" el pezón que no tiene en la boca: es como si quisiera girarlo; a veces lo jala con fuerza, y en ese caso, necesito taparme esa teta porque duele. Si tenemos el biberón por ahí porque le di leche de fórmula, entonces "sintoniza" la mamila. Me encanta la cara que pone cuando lo hace; parece muy concentrada.

Ya hemos tenido lo que llaman "huelgas de lactancia": temporaditas de días en los que mama poco; nunca me ha parecido que rechace la teta, pero sí que toma tan poco, que supongo que se va a destetar; al siguiente día vuelve a engancharse como si nada.

Por otra parte, ahora que es más grande, podemos variar las posiciones, y algunas son divertidas, como cuando queda toda acostada panza abajo, y levanta la carita para prenderse. También podemos hacerlo en medio de otras actividades, porque ya puede pedirlo con claridad: mientras toma el baño, mientras come...

Silvia Parque

Tomar una pose

Las fotografías revelan mucho de nuestras personas. No es tontería que haya quien se niegue a ser fotografiado.

Yo me fijé que los bebés no posan, y que hay algo que pasa más o menos a la edad en que los bebés mayores empiezan a posar para la cámara: es el primer momento en que se hace posible tomar una "pose" para la vida: algunos empiezan desde ahí, otros más tarde, los afortunados hasta el final de la juventud; pero conozco muy pocos adultos sin esta "interpretación de personaje". Tiene que ver un poco con quién creemos que somos, y un mucho con quién querríamos ser.

Silvia Parque

jueves, 12 de mayo de 2016

El momento de iluminar

El 30 de mayo del 2014, escribí "El momento", que está AQUÍ.

El asunto de "crear el momento" para hacer lo que es necesario, y no siempre lo que estaba planeado o lo que se había soñado, es un tema recurrente en mí, porque ha sido algo que me ha costado trabajo asumir.

No sabía cuánto me pondría en movimiento, gracias a la maternidad; pero sigue siendo insuficiente -insuficiente para realizarme y para conseguir lo que quiero-. Por eso me escribí un cartel que ahora está frente a mí:
Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud [...]
Es un versículo y medio con un significado espiritual en relación con la predicación del evangelio; pero a mí me dice que los talentos no son para tenerlos guardados.

Silvia Parque

Los niños criados en casa no están en desventaja

He oído de lo beneficiosa que es la guardería -o la estancia infantil-, porque ahí se estimula a los niños. Estoy segura de que una buena guardería será de provecho en ese sentido; pero que quede claro que los niños que se quedan en casa al cuidado de su mamá o de alguna otra persona confiable, no están en desventaja. Habrá niños a los que se hace poco caso, y cuidadores obtusos; pero eso no define ni caracteriza lo que es la crianza en casa.

La estimulación no tiene que estructurarse en sesiones programadas donde se utilizan materiales específicos: los niños son estimulados cuando se les permite explorar su ambiente, tocar y jugar. El ambiente común de una casa donde se ama al niño que anda por ahí, suele ser lo que ese niño necesita: se han eliminado los peligros para abrirle paso, se han tomado precauciones para restringir o favorecer ciertos espacios, hay juguetes, hay el mundo de papá y mamá. ¡Habría que pensar en lo interesante que resulta un mueble cualquiera para alguien que apenas está conociendo el mundo! Todo lo que se requiere es convivir naturalmente con la criatura: un niño con el que se conversa, está siendo estimulado.

Los niños en la guardería probablemente aprendan a hablar claro antes, e incluso a contar hasta diez; pero el desarrollo funciona de tal manera, que esas supuestas ganancias no van a ser significativas cuando esas personitas estén comprendiendo las causas de la guerra de independencia, y mucho menos cuando estén eligiendo carrera. Las mamás no seguirán un programa eficaz para alcanzar un objetivo de aprendizaje en determinado momento, pero contarán los deditos de los pies a la hora del baño, o cuántos trocitos de fruta están poniendo en el plato: en la mayoría de los casos, eso es suficiente.

Hay otra cosa que he oído, que casi me asusta. Y es que la gente suponga, que los niños en la guardería aprenderán a "portarse bien" mucho más rápido y con mejores resultados, que los niños en casa. Si un niño está malcriado, es porque ha sido mal-criado; pero bien-criar es perfectamente posible para una mamá y un papá común. Es muy difícil: si lo sabré yo, que no consigo que B se esté quieta para cambiarle el pañal; pero no se necesita un diplomado en puericultura: se necesita paciencia, persistencia, y algo de formación a la que se puede tener acceso de muchas maneras (escuelas para padres, grupos de apoyo, información en libros o artículos). Cuidado con usar la opción de la guardería con el propósito de que "ellos" eduquen, porque el buen trabajo de todas las profesionales terminará echado a perder cuando al cabo de los años, no haya unos papás a cargo.

Silvia Parque

miércoles, 11 de mayo de 2016

B y las muñecas

B tiene un mundo de juguetes y cuatro muñecas (más una bebita pequeñita que entra en otro conjunto).

"Betsi" y "Rosita" llegaron primero. Antes de recibirlas, le había hecho muchas fiestas a una muñeca de su prima; sin embargo no le llamaron la atención como "muñecas": les probó las manos y los pies, y tomó para sí el biberón de Betsi. Luego, las dejó de lado un tiempo, y cuando se interesó en ellas, las usó de sonajas. Un día que azotaba a Rosita contra el piso, vi que le estaba maltratando la carita, y con toda la mano izquierda de la que fui capaz, la retiré de su alcance, y guardé las dos muñecas para después.

"Chiqui" fue la tercera en llegar; es una muñeca suavecita de las que están pensadas para bebés, así que ha vivido en su cuna siempre, y de cuando en cuando, B la muerde.

Hoy le presenté a "Ali", que fue uno de sus regalos de cumpleaños, y convivimos todas, excepto Chiqui, que se quedó en la cuna -creo que también ella pertenece a otro conjunto-. Hace unos diez días, más o menos, Rosita se integró a nuestro ritual de "antes de dormir". La pasamos bien juntas. Después de unos segundos de que la muñeca tiene su chupón en la boca, éste se enciende y empieza una melodía: ha sido mágico ver a mi niña aprender a esperar.

Por supuesto, iba a dejar que jugara con sus muñecas; pero no tenía prisa por dárselas, porque no quería alentar los roles de género tradicionales. Aclaro que no me parece que tenga nada de malo jugar con muñecas; solamente estaba guardando distancia para tener cuidado. Téngase en cuenta la siguiente ilustración:

       Una de mis sobrinitas empuja la carriola de su muñeca, visiblemente interesada en el desplazamiento del objeto: su lenguaje corporal y en general, los signos de la situación, dan para concluir que la niña está empujando algo con ruedas; de hecho, imprime velocidad y disfruta controlar la dirección del vehículo. Pero su abuela le dice: "estás paseando a tu bebé". Es muy probable que las siguientes veces, esté paseando a su bebé. Así los niños y las niñas aprenden cosas diferentes; en este caso concreto, se beneficia la inteligencia espacial de los niños.

Como parte del cuidado que tengo, le digo que son sus amigas -no sus hijas-. A ver qué quiere ella después. Será un honor que juegue "a la mamá", porque estará imitándome; pero que salga de ella, más adelante. Yo estoy con Franco Escamilla cuando bromea con que las niñas de tres años acaban todas estresadas, atendiendo bebés a las que tienen que alimentar y cambiar de pañal [AQUÍ el monólogo].

Pero llegó el momento de enseñar a B a tratar con las personas. Según yo, solo una vez ha "pegado-pegado": una niña como de tres años le estaba tocando los ojos, y ella dio un manotazo para deshacerse de la incomodidad. Defensa propia, digo yo. Pero cuando entra en confianza, es común que intente morder, y tiene unos modos bruscos que pueden lastimar a los otros... le gusta jalar el cabello, por ejemplo. Así que resolví sacar las muñecas y enseñarle a tratarlas bien.

Silvia Parque

B y el tomate

Yo creo que los niños siguen la ola que sus papás crean con la comida. Sobre todo, creo que los niños se acostumbran a comer lo que está disponible para ellos. ¡Pero tienen sus gustos! B rara vez me ha visto comer tomate, y ama el tomate. Dice su papá que tomó el gusto de él; pero tampoco lo ha visto comer tomate muchas veces: mucho menos con la pasión que ella le pone: persigue la bolsa de la frutería en cuanto distingue tomates dentro.

Silvia Parque

sábado, 7 de mayo de 2016

Ella lee

* Escribo después de leer tu tweet, Aquiles.

El ritual de "antes de dormir" de B, incluye la lectura de "¡Todo bien!: El pez payaso". Es un lindo librito de plástico. Lo he leído hasta ocho veces seguidas, pero no hay problema porque me encanta (y es muy-muy breve).

Los libros le han gustado mucho como objetos, y ese gusto me ha hecho redescubrirlos: se abren, se cierran, tienen cosas adentro... La dejo tomar los de ediciones económicas, y usualmente los trata bien -considerando la motricidad de una bebé-. 

Esta semana, la descubrimos leyendo.

Ya había visto que entiende que mis palabras corresponden a lo que hay en cada página. Una mañana, la vimos sentada, sosteniendo el libro abierto, mirando con atención y hablando... "leyendo".

Silvia Parque

Por favor, ya no lo hagas


No tienes que sacrificarte.

No tienes que hacer tareas a beneficio de otros, cuando esos otros pueden hacerlas por sí mismos, y eso te deja sin recursos (no tienes que sacrificarte).

No tienes que seguir viviendo conforme a ideas que no te convienen, conforme a parámetros en los que estás "mal", con los que siempre pierdes (no tienes que sacrificarte).

No tienes que pagar culpas por no ser perfecta; no tienes que compensar tus faltas dando lo que deberías guardar para ti misma (no tienes que sacrificarte).

No tienes que seguir viviendo como has vivido, si no te hace feliz; no tienes que seguir haciendo lo que has venido haciendo, y sobre todo: no tienes que evitar problemas a costa de tu salud y tu paz (no tienes que sacrificarte).

Entiendo que es difícil. Si yo tuviera tus ataduras, me las sacudía en un dos por tres; pero fue muy difícil para mí -realmente muy difícil- empezar a quitar las mías... todavía acaricio las cuerdas y extraño el dolor de las extremidades amarradas -¿ya estoy libre, de verdad?-. Entiendo si no te mueves. 

En la medida de mis posibilidades, mientras lo permitas, voy a seguir repitiendo: no tienes que sacrificarte.

Silvia Parque

viernes, 6 de mayo de 2016

Léolo

He visto películas maravillosas en el último par de años. Hoy vi Léolo. No sé si antes había visto una película canadiense. Esta es inolvidable; dura y bella.

Aunque son muy diferentes, la sensación que me dejó es parecida a la que me produjo la Un mundo perfecto, de Clint Eastwood.

Estaba olvidando las profundas ganas que tuve de crecer cuando era niña, y lo bueno que es ser mayor.

Silvia Parque

Ella abandonó su tesis

Las historias con la tesis de posgrado pueden ser más o menos como las historias de amor. A veces, te das cuenta de que la cosa no funciona, hay que renunciar con dignidad y "dejar ir". Muchas personas alrededor diremos que tú puedes, que persistas, que vale la pena, que ya has invertido mucho y que la recompensa está a la vuelta de la esquina... que sí existe la recompensa. Pero tú sabes que no solamente no funciona, sino que no te interesa hacer lo que es necesario para que funcione. En ese caso, ¿para qué continuar con el "pendiente" en el pizarrón de corcho? ¿Cuál es el sentido de la ansiedad y la culpa, cada vez que recuerdas lo atrasada que estás?

Yo conozco a una mujer capaz, que tenía un gran tema entre manos, que estaba bien formada e informada y que tenía buenas ideas de las que iba a salir una buena tesis. Pero con los meses de no terminar, llegaron los años, con los años llegaron los recordatorios de fechas límite por parte de la administración de la universidad, el cambio de intereses, el absurdo en la relación con la asesora. Y abandonó. Un desperdicio, mirando hacia atrás; pero también una decisión valiente, mirando hacia adelante. A veces, pasa. Mejor no hacernos tontos ni locos.

Silvia Parque

jueves, 5 de mayo de 2016

¿Qué tipo de madre...?

Me encontré un test "¿Qué tipo de madre eres?" en Facebook, y como si no tuviera montones de mejores cosas que hacer, me puse a contestarlo, y al final, pasé a teclear en Google: "test tipo de madre". ¡Hay montones! Y me divierte.

Según unos, estoy a punto de pasarme de protectora, y según otros, estoy a punto de pasarme de desprendida.

Silvia Parque

Bigotes

Entré y ahí estaba el gato.

Dicen que hay personas de perros y personas de gatos; yo soy de tortugas.

Los gatos me dan miedo (me gustan los perros)... no un miedo como para no poder estar donde hay uno o como para no reconocer que hay gatos hermosos y gatitos muy lindos: pero mejor ellos de un lado y yo del otro.

Y entro a mi casa para encontrarme al gato de los vecinos. Muy campechano, él. Ayer quebré una ventanita cuando estaba barriendo, y se metió por ahí. Me molesta pensar que haya podido andar caminando -o cosas peores- por entre las cosas de mi niña. Pero qué se le va a hacer: ya pasó.

Silvia Parque

miércoles, 4 de mayo de 2016

De vuelta al té de hierbas

Hoy, después de casi dos años, he vuelto a tomar mi muy apreciado té de hierbas. Dejé de tomarlo en el embarazo. Me animé a volver a él hace como un mes, pero no encontraba abiertos los lugares donde lo venden. ¡Qué bien me sienta!

Sale más barato comprar el bote de polvo y prepararlo en casa, pero por el momento no puedo gastar lo que cuesta el bote, así que daré un paseo diario por mi vasito de gusto.

Silvia Parque

La, la, la, la, Elmo's song...

Estoy enamorada de Elmo.

No vi Plaza Sésamo cuando era niña. Sabía de su existencia; conocía el concepto; pero apenas reconocía a Beto, Enrique, y el Monstruo Comegalletas. En la universidad fui a un taller con una de las mujeres que hicieron la adaptación del programa a la población mexicana, así que me enteré de un par de cosas. En los últimos años, vi dos o tres videos que aparecieron en mi muro de Facebook, y no más. 

Hace poco, buscando canciones para B, descubrí a Elmo, y me enamoré. Ahora soy fan de la serie. Comparto los valores que transmite y su enfoque educativo. Me parece que los programas están muy bien hechos, y eso incluye, por supuesto, el logro de que sean realmente entretenidos y divertidos. ¡Y qué agradables personajes! ¡Me encanta!

Mantendré a B lejos de las pantallas, el mayor tiempo posible, así que solo la expongo al audio; sobre todo, canciones ("Elmo's song", una y otra vez -ya la reconoce cuando empieza-). 

Hoy me enteré de que hay un Parque de Plaza Sésamo, y me ha dado mucha ilusión ir. No sé si cuando era muy chica, me ilusionó alguna vez la idea de ir a Disney, pero definitivamente no desde que tengo uso de razón. En cambio, esto, ¡bueno!, de verdad que quiero saludar a Elmo.

Silvia Parque

martes, 3 de mayo de 2016

La amiga de la niñez que tal vez creció más rápido

Cuando estaba en quinto de primaria, conocí a una niña que se convirtió en mi mejor amiga ese año y el siguiente: una extensión de tiempo que en esa etapa de la vida es mucho tiempo.

Me gustaba mucho. Era diferente a mí -para empezar, un poco mayor-, y su familia era diferente a la mía. Mi abuela decía con disgusto que yo quería imitarla -a mi amiga, se entiende-; era cierto aunque yo no lo habría admitido, fundamentalmente porque no lo sabía.

Un día, se encontró un condón usado en la calle. Le pregunté a mi mamá qué era un condón, y me dijo que cosas de grandes. Puntos menos para mi amiga entre los adultos de mi familia.

Entró a una secundaria técnica de la que iba a egresar convertida en secretaria: eso me parecía, digamos, asombroso. La idea de poder trabajar a los dieciséis años me sonaba a otro mundo.

Supe que se casó y se fue a vivir a Las Vegas, cuando yo estaba en el bachilleres. Me gustaría saber qué es de ella.

Silvia Parque

Dar la teta a un bebé mayor

B tiene un año con catorce días, por lo que tenemos un año catorce días de lactancia materna. Temí que durara menos cuando empezamos a complementar con fórmula; pero no: seguimos felices con la teta.

Ahora no se acuesta para mamar durante el día: se sienta con las piernas abiertas (de frente a mí, obviamente). Tampoco quiere a cada rato; más bien va quedándose con las tomas de cada hora de comer, así que hacemos un cuadro simpático en la mesa cuando pide teta: ella en su sillita y yo de pie junto a ella con la blusa levantada. Van unas tres veces que les ofrece comida... las creerá con vida propia; después de todo, dice mucho más "teta" que "mamá" (es raro que diga "mamá").

Silvia Parque

lunes, 2 de mayo de 2016

Hoy recibí una llamada telefónica

Hoy recibí una llamada telefónica.

Una llamada con B alrededor, queriendo participar.

De esas llamadas inesperadas, que caen muy bien.

De las que te recuerdan que la vida va más allá de una situación determinada.

De las que incluyen frases para guardar en el corazón.

Silvia Parque

El esfuerzo, depende para qué

He escrito antes sobre el esfuerzo. He pensado en el tema. Me asombra cómo las personas se esfuerzan mucho por cosas que para mí no valen la pena. Sí entiendo que el otro puede tener sus ilusiones y hasta puede haber empeñado su amor propio, por ejemplo, en una carrera o en logros materiales, y que entonces esforzarse por obtenerlos o mantenerlos tiene mucho sentido. Para mí, no. Yo valoro sobremanera estar a gusto y no me esforzaría por casi nada de lo que usualmente vende como valioso el "mercado social": grados académicos, conocimientos, propiedades, reconocimiento, estatus económico, popularidad... Para mí, valiosa es la posibilidad y capacidad de saborear un buen café, en paz.

También creo que nacimos para algo: que nuestra vocación late con nuestro corazón, y que si escuchamos bien sus latidos, nos dan el mensaje de lo que deberíamos estar haciendo. Esa actividad puede requerir dedicación, y esa dedicación implica momentos de esfuerzo; pero no un esfuerzo de desgaste. Imagino que estar luchando por hacer bien algo para lo que no tenemos vocación es como arrastrar una enorme roca cuesta arriba. En cambio, el esfuerzo de trabajar en aquello para lo que nacimos, se parecería más a esa sensación de que puedes un poco más, cuando en una fiesta, de madrugada, aunque ya hasta te duelen los pies, suena una canción que tienes que bailar y te levantas con gusto, explotando lo que le queda de fuerza a tu cuerpo. No me gusta la idea de luchar.

A veces, sin embargo, se presentan batallas, sobre todo batallas interiores. Ahí vale la pena, y mucho, el esfuerzo. Desafortunadamente, las batallas interiores a menudo se levantan en un campo donde hay otras personas, y les implican. Eso tiende una trampa: luchar contra otros suele ser ocioso; suele acabar mal, sea que se gane o se pierda. Pero si acaba mal luchar, cuando el otro es oponente, puede acabar mucho peor luchar por una relación: poner esfuerzo en que la relación inicie, permanezca, no termine, vuelva a empezar. Pienso en diferentes relaciones afectivas (padres e hijos, hermanos, amigos...) y creo que cuando se pone esfuerzo en la relación, las cosas van mal y tal vez hace falta más espacio entre las personas (sí: hay mamás, papás, hijos, hermanos, amigos, de los que es mejor alejarse, a veces por una temporada, a veces para siempre). Pero por supuesto, aplica mucho más para una relación de pareja. No es lo mismo esforzarse en controlar un defecto, esforzarse en mejorar la comunicación, que esforzarse en que la relación exista (inicie, continúe, vuelva a empezar...): ese esforzarse es forzar.

Dicen que "a fuerzas, ni los zapatos entran"; pero un calzador es capaz de meter un pie a un zapato donde no habría entrado naturalmente, y qué tortura puede ser.

Silvia Parque