miércoles, 30 de abril de 2014

La ventana mejor vestida


Tengo la ventana mejor vestida del mundo. No hay que fijarse en el remate del cortinero, que no tiene ese objeto con el que se "tapa" el cabo del tubo... aunque a mí me resulta simpático así como está... Son sus tres cortinas. Cubren una superficie que es como la cuarta parte de la que cubrían anteriormente, en otra ventana, en otra habitación, en otra casa. Los colores, dorado/cobre y arena, hacen un juego bonito con sus sombras y la luz que dejan pasar cuando hay luz*.

*porque cuando no hay luz, ps' no.

Silvia Parque

Los amigos hombres

Se hacen y pasan diferentes cosas, con las amigas, y con los amigos. Tener amigos hombres es genial. Mis amigos hombres suelen darme una perspectiva de las cosas, realmente diferente a la mía, y me ayudan a comprender comportamientos-de-hombre. Sobre todo, todos, desdramatizan. Puede parecerles que algo está rematadamente mal, pero no hacen drama. Creo que incluso los hombres dramáticos -mis amigos no lo son-, no alimentan el drama de las amigas.

Siempre disfruté de la compañía masculina, pero a partir de que me volví típicamente-mujer en mis reacciones afectivas, me fue resultando cada vez más conveniente mantener cerca el punto de vista de un hombre.

Silvia Parque

Cansancio: disfrute

El cansancio integral, cuando es total, requiere disfrute. El cansancio del cuerpo se pasa con sueño; el del alma se sobrelleva con reposo. Pero el cansancio integral, que no solo es del cuerpo y del alma, sino también de la conexión con los otros, requiere, por ejemplo, "tapeo" a la española; si hace falta más, café moka oaxaca.

Silvia Parque

martes, 29 de abril de 2014

Si "los ocho años no perdonan"...

La Dra. Jomeini está melancólica. Tiene más de cuarenta años y parece que le gustaría dedicarse a escribir. Yo tengo más de treinta, y puertas abriéndose, tentadoras, hacia donde no voy a querer quedarme estando... tres meses poniendo en marcha un proyecto de vida, sin darle arranque... Se necesita recordar la ilusión de los quince años, y calcular cómo cuántos periodos de quince años puedan caberle a una vida.

Silvia Parque

Silvia en esto y en aquello

Silvia con el uniforme a medias, despeinada a juego con el desorden de la oficina, y llega el Comandante Supremo, casi expresamente buscando qué está fuera de lugar.

Silvia demasiado comunicativa y con pregrado en prudencia, conversa. Las ideas, en lo laboral, casi siempre las tiene en un orden aprovechable. Mañana se ordena esa oficina.

Silvia Parque

Pequeña graduación y los efectos protectores de estar con la gente

Ha ocurrido. En su momento, limité el número de mis contactos en las redes sociales, restringiendo el círculo de mis relaciones, para no ir a toparme ni con la vibra remota de la existencia, de quien no quiero en mi vida. Pero decidí que era el momento de vivir en libertad, y empecé a no limitarme. Así que ocurrió, finalmente: me topé en facebook, con un comentario de una persona que es de un "círculo" al que no quiero rozar. Un comentario al estatus de alguien. Irrelevante, excepto porque antes me habría hecho sentir ansiedad, y hoy no pasa nada. Es como una pequeña graduación porque me comprueba en una posición diferente; supongo: no-trastornada. Para otros será una nimiedad, pero puesto que a mí me alteraba, me importa que no sea así.

Aplaudo de pie a mi analista, alabo el poder de Dios para sacar a las personas de los hoyos, y doy gracias por la presencia de las personas que me dan fuerza en su estar-conmigo. Cuando abrí Facebook, justo acababa de despedir a un amigo, que me acercó de la manera más pertinente para darme un abrazo que andaba necesitando, y pensé que en esos abrazos las personas nos damos fuerza. Recordé un abrazo de mediodía que recibí de una mujer increíble, y cómo me aceptó esa mañana, en un abrazo consolador, una mujer joven que me quiere bien. Ahora entiendo porqué dicen que es "mejor" hacer redes en el mundo real-material. Me encuentro tan bien en la virtualidad, me resultan tan importantes las relaciones que he creado por esta vía, que no puedo sino defender su realidad y significancia (yo realmente me nutro de los abrazos dados así, escribiendo la palabra). No se trata de que una cosa sea "mejor" que otra, sino de que estar con la gente que se puede tocar, es indispensable y puede tener efectos avasalladores.

Silvia Parque

lunes, 28 de abril de 2014

Esperanza para el corazón roto

Cuando se rompe el corazón, una piensa que así es como pasa: que así se rompe. Luego se rompe de otras formas: "mira, qué tal".

La primera y otras tantas veces, una se rompe toda junto con el corazoncito. Luego ya no. Y es posible aprender a estar bien como sea... un "estar bien" que pinta sonrisas pero deja una gotita de tristeza en la añoranza de los ojos.

Sin embargo, creo que hay alivio; que hay cura. Que hay corazones recuperados, enteros, en personas igualmente enteras.

Silvia Parque

domingo, 27 de abril de 2014

Lo prioritario

Hoy, dos personas que no tienen relación entre sí, por cuestiones que no tienen relación entre sí, me han dado las gracias por mi disposición. Me resultó interesante que fuera justo dos días después de haber recibido un reclamo por mi negativa ante una solicitud -legítima-.

Como no se puede decir "sí" a todo, mejor tener claras las prioridades. Conviene actuar en función del compromiso con lo prioritario.

Silvia Parque

No es flojera, es miedo, y un miedo-trampa, de los malos

Buscando la cura, Inma.
Filipenses 4:13

Empiezo a trabajar, y como siempre que empiezo a trabajar, vienen las ideas y me doy gusto. Esta vez, dándome gusto caí en la cuenta de que usualmente vivo con un miedo incapacitante a "empezar", que luego se asocia con la flojera o la desidia, para extraviarme en horas o años de "después". Es un miedo-trampa, de los malos porque persiste a pesar de cualquier lógica que pudiera desbancarlo. Así, hago las cosas en el último momento, de la manera más estresante posible y limitando la extensión de lo que hubiera podido ser. Así, también, sobrevivo con el miedo, para no tener necesidad de eliminarlo.

Pero las expectativas me han cambiado.

Silvia Parque

No hay plazo que no se cumpla

Hay que hacer operacionalmente compatibles, en el conjunto de horas que tiene el día, y en los días que tiene la semana, los "temas" que nos importan. Mis buenos propósitos al respecto, finalmente se han topado, el día de hoy, con un embotellamiento que espero salga bien librado. Es como cuando una mamá ha jurado que no volverá a solapar lo que está mal, y le llega el hijo con que ha hecho otra de las suyas... en mi caso, soy la mamá y la hija de mí misma.

Mi cuerpo dolía y mis ojos se cerraban, ayer sábado; fui incapaz de trabajar, así que tengo un pendiente laboral bastante choncho, para hoy domingo. Pero iré al servicio religioso, que es lo primero que se me ocurre cancelar para abrir un espacio de tiempo. Y tengo un asunto familiar realmente importante esta tarde, que es tan prioritario como lo anterior. Queda la noche. O ser milagrosamente eficiente, y que todo se acomode por sí mismo...

Silvia Parque 

sábado, 26 de abril de 2014

Escuela de vagabundos

Se me ha preguntado, "¿cuántas veces has visto esa película?", y he respondido que cómo lo voy a saber. No he tenido idea de cómo hacer cuentas. Supongo que unas veinte veces, pero lo vuelvo a pensar y me parece exagerado. (Además, lo de "ver" es relativo, porque pongo las películas para oírlas mientras hago otra cosa).

Cuando era niña, en mi casa siempre estaba puesto "el canal de las estrellas", de Televisa, y cada sábado en unos periodos, cada domingo en otros, pasaban una peli de Pedro Infante. Después sabría que no elegían de entre todas las películas que hizo, y me llamaría la atención conocer algunas que no estaban en el catálogo de repasé tanto.

Efectivamente, de las del catálogo Televisa, creo que no hay una que haya visto nada más una vez; sin embargo, ahora que empezaba ésta, vi la primera escena como si no la hubiera visto antes, y pensé, que si estuviera en un concurso donde me preguntaran "¿Qué película empieza con esta escena?", no habría sabido. Me propongo poner mayor atención.

Silvia Parque

viernes, 25 de abril de 2014

La familia del adicto


Qué difícil ser familiar de una persona con una adicción. Hace años leí toda una colección de libros de Al-anon, que es la organización "paralela" a Alcohólicos Anónimos, para familiares de alcohólicos. Me resultó muy interesante -y me ayudó a reflexionar sobre aspectos de mi comportamiento, aunque no tengo, en el presente, un familiar adicto, que yo sepa-.

Qué difícil "soltar" a una persona, a que ruede hasta donde tenga que rodar... dejar que caiga hasta donde vaya a caer. Qué duro contemplarlo. Qué complicado acompañar al adicto en sus procesos de intentar salir adelante, y qué alto nivel de "evolución" debe necesitarse, para acompañar sin descuidarse a una misma.

Silvia Parque

jueves, 24 de abril de 2014

Imágenes

Hace ya bastantes años, un profesor me hizo un retrato. Alguna persona que no conoce a mi mamá, me preguntó si la imagen era de mi mamá, porque encontró algo de mí en el dibujo, pero suponía que no podía ser yo. A algunas personas les pareció que el rostro dibujado no era nada bonito, y se apresuraron a decir que no se parecía a mí.

En un cambio de casa, el hombre que bajaba el cuadro de la pared, para guardarlo, accidentalmente cubrió una parte de la imagen con otra cosa que quedó encima. Me mostró: ¡ahora sí era yo! Y bonita. Cubriendo un pedazo del dibujo, más o menos donde el cuello se convierte en espalda: era yo. El asunto me vino a la mente con ESTA entrada de Rodrigo Córdoba, y las imágenes que incluye.

Como nota: el profesor-dibujante es paralítico y tiene una deformidad en la espalda. Vemos el mundo desde donde estamos situados.

Silvia Parque

miércoles, 23 de abril de 2014

Apariencia

Algunas personas aparentan ser lo que no son: ricas, piadosas..., o bien, insensibles, cínicas... Creo que el buen observador, nota el aparentar de lo valorado positivamente (no necesariamente ocurre lo mismo con el aparentar lo valorado negativamente).

Pero otras personas hemos aparentado ser la apariencia de lo que hemos sido. Podemos pasar toda la vida sosteniendo apariencias.

Silvia Parque

martes, 22 de abril de 2014

Me quedo con dos, capítulo 4

Ya estamos a martes, pero qué se le va a hacer... Los dos mejores momentos en mi relación con mi casa, la semana pasada, fueron:

- La construcción. Hice una repisa, un cajón y una caja para el baño; un tablón para mensajes y un pizarrón de nieve seca. Quedó todo bonito y me hace feliz verlo puesto.

- Estreno de menaje. Hubo compras de los objetos que hacen que una no viva de campamento; lo indispensable, pero todo exactamente de mi gusto. El bote de basura para el baño, de esos metálicos con pedal para la tapadera, me hacía gran ilusión y me complace muchísimo.

Silvia Parque

La locura del rito de lo que no importa

He subido la persiana uno del ventanal de mi casa. Y no me deja en paz. A mí me gustaría subir la persiana uno y la persiana dos; pero el artilugio para detener en alto cada persiana, no puede solo con el peso que se supone que detendría, y necesito usar los artilugios de ambas persianas para una sola, que siempre ha sido la persiana dos. Ahora se mojó la persiana dos, y es más conveniente que suba la persiana uno.

Me siento, marco un número de teléfono, enciendo la laptop, pero no estoy en paz. Miro de reojo al ventanal. Quiero subir la persiana dos.- - La persiana dos arriba. - - La dos. - - No la uno.

Así, cuando entro a Internet abro una pestaña para Facebook, otra para Blogger, una tercera para Twitter y al final, la de Youtube. En ocasiones, es: Facebook, Twitter, Blogger, Youtube, en cuyo caso, en cuanto están las cuatro pestañas abiertas, muevo la de Blogger para que aparezca en segunda posición, y no en tercera. Muchas veces, no abro Youtube sino hasta después de un rato; siempre, al final.

A veces, la noción de que está una medio loca, se convierte en certeza.

Silvia Parque

En camisa de once varas, de vacaciones

Desde mi perspectiva de la vida, las vacaciones cortas son para andar en pijama; básicamente: películas, posición horizontal, y un par de días de paseíto que no canse mucho, para no necesitar vacaciones de las vacaciones. Sin embargo, este pasado periodo vacacional, de la semana que marcaba mi calendario como "libre", pude disfrutar como correspondía solamente el jueves y el viernes (más el fin de semana). Me metí en camisa de once varas con un proyecto laboral que puede entenderse en dos partes: una creativa, interesante, que a mí me despierta emoción, y una "talachera", laboriosa, que preferiría delegar, pero para la que no puedo pedir apoyo, porque voy conociendo el proceso sobre la marcha.

Se terminaron las vacaciones, y sigo metida en el tema, que afortunadamente tiene fechas límite que van a poner fin al asunto. Hoy, programando las reuniones donde se expondrá cómo quedó la cosa, me he sentido como quien se emborracha y jura que no lo vuelve a hacer, para repetir cruda el fin de semana siguiente. Como lo que sigue es parte de lo que me gusta mucho, me pongo contenta y me siento bien de estar en el ajo. Este gustito es peligroso. Parece que, ya sea por la dinámica de la institución, por la naturaleza de las tareas o por los límites de mi competencia, no puedo dejar esta clase de "proyectos grandes" en la oficina. Y yo no voy a tropezar dos veces con una piedra que tiene un enorme letrero indicando "piedra con la que la gente tropieza".

Silvia Parque

sábado, 19 de abril de 2014

Y volver, volver

Después de muchísimo tiempo, por fin me he sentado con un buen libro -para más señas, gordo- y tiempo. Me levanté a tomar un lápiz y una libreta; volví a leer unas páginas. Seguí leyendo.

En este caso, su suma el gusto de aprender.

Se siente tan bien que no me dejaré dejarlo de nuevo.

Silvia Parque

El postre como parte del rito


Qué bueno es tener postre. Dependiendo de lo que haya, puede ser como una fiestita. Además es parte del rito de "terminar de comer", que ayuda a asimilar que estamos satisfechos, y que podemos ocuparnos de otra cosa.

Silvia Parque

A dieta

No podría seguir una dieta de esas en las que puedes comer pocas cosas o está terminantemente prohibido algo para toda la eternidad. Cuando alguna vez lo intenté, estuve inquieta, quedaba con hambre, y continuamente rompía las reglas, sintiéndome mal por eso. Es que no me parecen apropiadas. Por ejemplo, si la dieta dijera "no chocolates" y quiero un chocolate, enseguida pienso que el chocolate es nutritivo, tiene un efecto maravilloso sobre el sistema nervioso, y que un chocolatito no hace gordura. Porque como muchas mujeres, mi relación con las dietas alimenticias parte de mi relación con la gordura/delgadez.

Me gusta disfrutar de todo lo que hay para mí en el mundo de lo que pueda ser llevado a la boca -el albur es irresistible, sí....-, y como impulsada por un resorte de deseo, basta que oiga "no lácteos", para imaginar un delicioso licuado de fresa con un poco de vainilla. Eso de treinta días comiendo la misma cosa, o siete combinaciones de tres o cuatro cosas, no es para mí. Contar calorías me parece una falta de respeto para la comida... Otra cosa es estar consciente de qué está comiéndose una; esa conciencia incluye que tan pesado calóricamente es algo, pero también cuántos o cuáles nutrientes tiene, y mucho más importante: por qué está una comiendo, lo que lleva a preguntas como "¿esto me hace sentir bien?" o "¿ya estoy satisfecha?", que no se hacen con palabras, pero se viven.  Es una cuestión de actitud. Por un lado: una vigilancia donde lo importante es "cómo eso va a convertirse en un miligramo más en mi cuerpo"; por otro lado, una buena relación con la comida, en la que el foco es el bienestar (así lo que motive esta buena relación, sea la preocupación por la figura o el peso).

Yo, sin problema me termino una pizza mediana en una sentada, con gran felicidad puedo desayunar, comer y cenar pizza, y no me aburre repetir ese menú por días y días. Tomo la pizza como ejemplo porque ha sido una de mis grandes debilidades. Considerando que mido entre 1.57 y 1.58 m, y soy predominantemente sedentaria, esa forma de comer es excesiva, y sin embargo, el problema no es la rebanada de pizza; el problema es que no es una rebanada, ni se acompaña de ensaladita. Sé que los cuerpos son diferentes; pero creo que muchos cuerpos estarían bien con aplicar conocimiento elemental de los grupos alimenticios, y ejerciendo cierta moderación, sin necesidad de que la persona se despida para siempre de compartir un pastel de cumpleaños con la familia (mejor si es pastel de zanahoria).

Pero además del aire, no hay nada ciento por ciento gratis en esta vida. Si otras mujeres ponen a prueba su voluntad, viviendo sin aceite ni azúcar, yo pongo a prueba la mía, comiendo normal y pidiendo el frappé moka sin panna. Es necesario que me diga "no" al menos un par de veces al día, y me cuesta hacerme caso. Cuento con que, al habituarme, se requerirá menos esfuerzo. Entretanto, habrá que ver de qué estoy hecha

Silvia Parque

jueves, 17 de abril de 2014

Dos canciones que se oyeron en los ochenta

Sin música, irían bien juntas...

"Cuando tengo verdaderas ganas de pensar, me sorprendo porque casi siempre estoy pensando en ti".

"Y no me importa si pudiste lastimar mi corazón, a tantos sueños compartidos, no, yo no renunciaré".

Silvia Parque

No comer ansias

"No comas ansias", se dice por este lado del mundo para decir: "tranquilízate, no estés ansiosa". En mi caso, y no debo ser la única persona, la frase queda perfecta, porque vivo las emociones con el estómago: todo tipo de aprehensión (miedo, ansiedad, tristeza) empieza, crece, se retuerce, termina y deja huella en mi panza.

Así como es mejor beber agua que Coca Cola, convendría sustituir las ansias por otra cosa. Si "no solo de pan vive el hombre", tampoco todo el veneno es material.

Silvia Parque

Con unos y con otros

No se puede estar bien con Dios y con el Diablo.
Quien a dos amos sirve, con uno queda mal.
No se puede repicar, y andar en la procesión.

Las personas no somos una unidad -valga la redundancia- íntegra, sin contradicciones; de la falla originaria que nos constituye como  humanos -falla en el sentido geológico: quiebre, rotura- deriva no solamente la falibilidad que hace inevitable el desacierto, sino también la incoherencia, la contradicción, que por una parte enriquece nuestra complejidad, y por otra parte nos boicotea: queremos algo y queremos algo incompatible al mismo tiempo; amamos y guardamos rencor; deseamos una posibilidad desde la más honesta necesidad y andamos pobres de fe.

Creo que quien logra una integridad completa, tiene ya poco que hacer en este mundo material. También creo que hay personas sin mayor complicación, que no necesitan ocuparse de su integridad. Pero quien ha pasado por una experiencia fuerte, de abandono o de enfrentamiento, si se ha sentido "partido en dos", "con el corazón roto", "deshecho", probablemente ha quedado desintegrado, y si va por la vida sin reconstituirse, probablemente se pierda. Encontrará consuelo en unas voces, apoyo en otras, explicación en otras, y probablemente cada una de estas voces le hará replantearse su posición. Este replanteo es la base de cambios de rumbo, de crecimientos importantes; pero puede ser el origen del caos si nunca llega el momento de una definición, y se toman elementos de un lado y de otro, no para procesarlos y crear con ellos una postura propia, sino evitando asumirla.

La definición identitaria, el asumir un compromiso con una misma respecto a una cosmovisión y un modo de vida, no tiene que ser algo incólume. De hecho, no puede serlo -la falla está siempre-; la pretensión de que lo sea, genera rigidez, y lo que se requiere para poder estar bien parado en el mundo, es firmeza, no rigidez... Terminando este párrafo, creo que he dejado algo "sueltos" los dichos con los que encabezo esta entrada. La idea en concreto es que no podemos vivir conforme dice el consejero del programa de la mañana, y conforme dice el libro de desarrollo espiritual que nos prestó el amigo, y del modo en que estaría bien para nuestra familia, y según los preceptos de tal religión en el modo en que los aprendimos y esto y aquello, lo de más alla... al menos, no podemos vivir así, y vivir conforme a nosotras mismas.

Silvia Parque

miércoles, 16 de abril de 2014

Los popotes, y: si yo no sé por qué, entonces no hay por qué

Leí hace tiempo que los popotes (una vez que son desechados) contaminan mucho el ambiente. Buscando información al respecto, encontré ESTE breve artículo, sencillo y bien escrito...

No estoy de acuerdo con el autor, en que el uso de popotes no tenga sentido, lógica ni propósito; otra cosa es que para la mayoría de las personas estos objetos no sean necesarios, y que por lo tanto sean prescindibles -para esta mayoría-.

La postura en la que "no tiene razón de ser", eso que va en contra de lo que una piensa, obstaculiza el diálogo. Tal vez no hay problema si se trata de popotes, pero con muchos temas espinosos, sí lo habrá.

Silvia Parque

Trampa

Me recuerdo batallando con la "tabla del nueve". Se acercó una de mis tías, me dijo: "mira", y me mostró una columna de 9, 8, 7, 6... 0, que bien combinada con otra columna de 0, 1, 2, 3... 9, formaba los resultados que debía aprenderme. Recibí el recurso mnemotécnico como si fuera la clave para hacer trampa; creo que ni "gracias" dije, de tan en secreto que quería dejarlo.

Con los años, encontré que lo común es que sea al revés: damos por bueno lo que es tramposo. Muchos aprendimos a no hacer trampa "hacia afuera": en la escuela, en el trabajo, al mercar; pero pocos aprenden lo necesario para no hacerse trampa a sí mismos. Creemos que estamos siendo listos tomando un atajo para algo que debemos resolver paso por paso; nos quedamos con la primera impresión de algo que requiere repensarse, seleccionamos la información para encontrar confirmación de nuestros supuestos; sobre todo, atribuimos nuestro comportamiento a causas que el corazón sabe que no son "la causa" de lo que hacemos.

Silvia Parque

La huida

Huir está infravalorado, pero es útil y puede ser bueno.

En general, ante un peligro, las reacciones posibles son de enfrentamiento, congelamiento o huida. Quienes no vivimos en una selva virgen ni en zona de guerra, vivimos como "peligro" los estresantes de la vida cotidiana (eso que parece difícil, eso que va a traer complicaciones). A veces, enfrentar la cuestión es lo que va a librarnos de la misma; postergarlo extiende el periodo de miedo o suma ansiedad. Además, asumir el riesgo -enfrentando la cuestión-, suele enseñarnos algo que hacía falta, y ya se sabe que cuando hace falta aprender algo, la vida no se cansa de ponernos en situación de aprenderlo, hasta que lo aprendamos.

Pero a veces, lo mejor es esperar, con calma y sin hacer nada, que aquello que tenga que pasar, pase sin afectarnos personalmente. A veces conviene que la calma sea más bien impasibilidad, y que el no hacer sea un desdibujamiento de una misma, del tipo de "no significarse" (conocí la expresión en Cuéntame cómo pasó; se refiere a no mostrar características -ni buenas ni malas- que hagan a la persona identificable entre la mayoría.). Creo que culturalmente no está mal visto -o muy mal visto- este "congelamiento", porque a menudo se le tiene como algo provisional, en lo que la persona está en condiciones de "enfrentar" -así nunca lleguen tales condiciones-.

A veces, sin embargo, es bueno huir. No cuando se trata de huirle al encuentro con una misma: con los deseos profundos, con la verdad de nuestros afectos. Tampoco cuando se trata de los procesos o eventos de los que depende nuestro proyecto de vida, nuestra definición identitaria o nuestra elección vocacional. Sí cuando la continua tensión está impidiendo fluir con armonía precisamente en esos procesos y eventos implicados en nuestros deseos y nuestros afectos.

Hay un tiempo finito para vivir. En ese tiempo, cada cual enfrenta su demonio, en la forma que a cada cual le toca. Mientras resolvemos nuestros nudos psíquicos, nuestras carencias primigenias y los líos que nos hayamos hecho en el camino, va pasando la vida: no se va a esperar a que "estemos listas". Desde mi punto de vista, hay cosas que hay que dejar pasar sin resolver, sin salir triunfantes. A veces hay que huir.

Silvia Parque

martes, 15 de abril de 2014

Ya muy noche da flojera

Lo que más se hace difícil con el desvelo, no es despertar temprano al día siguiente, sino reunir la fuerza de voluntad para la higiene personal nocturna: lavar la cara, los dientes, y los extras de la rutina de belleza.

Silvia Parque

De palabras y cosas así

Comercial, para el estimado lector:

Además de "no soy Sylvia Plath", tengo otros dos blogs: Para antes de dormir, en el que publico relatitos, y De palabras y cosas así.

En De palabras y cosas así publico sobre todo composiciones literarias de mi autoría y textos de otras personas; comparto imágenes a veces acompañadas de palabras y ocasionalmente expreso mi punto de vista o hago referencia al punto de vista de alguien más, en relación con temas asociados a la escritura, la expresión humana... y cosas así.

Silvia Parque

Cómo llegar al cuarto día de ejercicio

Por una experta en quedarse en el tercer día, literal o representativamente.

Como se sabe, el tercer día de ejercicio es decisivo. Si el cuerpo estaba de vacaciones en la ciudad de la comodidad, el tercer día empezará a quejarse de que le hayan sacado de donde estaba tan a gusto. Si ya había dolor los primeros días, es muy probable que el tercer día sea peor y con menos empuje motivante. Por eso es importante tener expectativas realistas, en más de un sentido:

- Sobre la condición física real, actual. No conviene hacer rutinas que le dejen a una imposibilitada para repetirla al siguiente día... o al tercer día. Un explosivo inicio puede dar lugar a una lesión, una contractura, de modo que favorece más a futuras excusas, que a instaurar una disciplina duradera.

- Sobre las condiciones típicas en las que se hará ejercicio. Si se vuelve al ejercicio en días libres o en vacaciones, en un horario o en condiciones que no van a ser posibles cuando el día no sea libre ni vacacional, lo más probable es que, en cuanto llegue la normalidad, resulte muy difícil seguir con la rutina de ejercicio.

- Sobre el poder -acotado- de las ganas. Hay que ponernos las cosas fáciles y atractivas, sobre todo, si una no tiene un gusto natural por hacer ejercicio. A veces es buena idea pasar por la tienda de ropa deportiva, no porque le haga falta a la actividad en sí misma, sino porque le hace falta a la motivación. Y sobre todo, hay que reconocer el límite de nuestras ganas, y allanarles el camino: si a mí, por ejemplo, el gimnasio me queda lejos, es muy probable que no vaya (por eso: ¡bien por los aparatos para hacer ejercicio en los parques de Querétaro!)

Silvia Parque

lunes, 14 de abril de 2014

Una dona, dos donas

Una dona de chocolate puede aprovecharse como dos donas, de la siguiente manera:

- Coma solo la parte de arriba de la dona, es decir, la parte cubierta de chocolate.
- Cubra el resto de la dona con azúcar. Ahora tiene una dona de azúcar.

Podría cortar transversalmente la dona, antes de comer la parte de arriba, y así podrían comer una mitad (ahora, una dona delgada) usted, y la otra mitad (ahora, otra dona delgada), otra persona.

Silvia Parque

No puede una ser demasiado brillante, porque deslumbraría

Contraesquina de mi casa, mi surtidor de té de hierbas atiende por la mañana y por la noche. Si quiero té por la tarde, no hay modo, a menos que haya comprado una dosis de reserva (el polvo, para preparar la bebida en casa).

Antes, tuve apoteósicas tardes de Nestea, pero desde que Nestlé hizo arreglos comerciales a los que no doy seguimiento, me quedé sin uno de mis mejores reforzadores positivos. Fuze Tea, que es supuestamente Nestea preparado, ni remotamente sabe a lo que yo hacía en casa, y los polvos que venden ahora, en sobre, no son lo que eran.

Así las cosas, hoy por la tarde quería un té frío, y fui a buscar un surtidor de té con turno vespertino, pero no lo encontré.

De regreso en la casa, entrando a la cocina, después de varias tardes de no haber tenido el mentado té frío, se me ocurrió la innovadora idea, desde siempre dibujada en la cajita de chai que he tenido hace meses a la vista, de preparar el té de bolsita y enfriarlo.

Silvia Parque

Me quedo con dos, capítulo 3

Como estoy de vacaciones, he desfasado esta entrada de fin de semana, a este lunes en que los suertudos no fuimos a trabajar.

La semana que acaba de pasar, los dos mejores momentos con mi casa, fueron:

- La llegada de la cama. En realidad, es una base de madera con patas metálicas y forro de algo que creo llaman "vinipiel" en los costados + colchón con colchoneta y costados forrados en rojo, que promete durar 25 años y para mayor expectativa, se llama "play boy" (con todo y dibujo de conejito).

- El reacomodo de la habitación. Encontrar el lugar perfecto para la cama, implicó mover el tocador, el buró provisional y el sustituto de clóset, al menos unas tres veces (todo) -mientras oía una película de Woody Allen- hasta que me pareció perfecto. Fue cansado, pero lo disfruté mucho.

Silvia Parque

domingo, 13 de abril de 2014

Queremos a los más jóvenes

Me queda claro que los bebés mueven el mundo. Podría decirse que el amor y el interés para bien que nos producen las personas, es inversamente proporcional a su edad.

La mayoría le deseamos cosas buenas a cualquier niño o niña, y si es necesario, les protegemos. Incluso cuando se ve perjudicado alguien y se cree que eso es justo, si tiene hijos pequeños, la gente suele decir que "lo siente por los niños, que qué culpa tienen". El daño a los niños nos afrenta.

A los adolescentes, en general, parece que el mundo los quiere menos que a los niños y a los bebés. Sin embargo, creo que muchos coincidiremos en que deseamos sinceramente que los caminos de quienes apenas inician su camino, sean buenos.

Silvia Parque

Elecciones para el domingo

El domingo es el día que la cultura ha dispuesto que nos demos de regalo con elecciones que nos hacen sentir bien.

No me gusta ver al fin de semana como un oasis en medio de rutina agobiante (algo de eso decía por AQUÍ). En ese caso, el gusto del domingo es como alcoholizarse para olvidar las penas. Prefiero que cada día sea bueno; pero en medio de lo bueno, es bueno que algo sea destacable...

Los domingos me gusta echarme a ver películas, a descansar, a disfrutar de la compañía si hay compañía. A veces me complace salir a almorzar. (Los almuerzos son geniales porque la cuenta será menor de lo que sería a la hora de la comida).

También me gusta que de tanto en tanto haya domingos diferentes, de excursión: de conocer algún sitio.

Pero hace cuatro domingos, mis domingos cambiaron. Fui a un Servicio cristiano, y volver a ir me ha parecido el mejor de los planes para los domingos siguientes.

Silvia Parque

"Deseo reconciliarme con todo"

Dana escribe "Y la respuesta". Y dice Carlos que la respuesta es muy sencilla...

     "Ya no estoy enojada / Ya corregí mis errores [...]
             Ya vacié mi cabeza de datos inútiles / de malos recuerdos [...]
                                      Ya inspiro lentamente y estoy llena".

Silvia Parque

sábado, 12 de abril de 2014

Yoghurt natural

Conocí el yoghurt natural en la universidad. No sé exactamente cómo, una profesora nos dio a probar, me pareció increíble y le compré dos kilos, que olvidé en el salón. Con los años, fue gustándome menos el yoghurt de sabores, y más el natural. Es versátil: baña cuadritos de manzana, pero también se convierte en salsa para pasta o sazonador de pollo.

Silvia Parque

Grandes incomodidades

1. Que se caiga el pantalón; esa sensación de que está detenido con las nalgas y el tiro está flotando entre los muslos.
2. Que el calcetín tenga un agujero por donde se meta un dedo del pie; eso constriñe a los pobres dedos.
3. Que el brassiere tenga una costura atravesando el interior de las copas. ¿Por qué lo permiten? Cualquiera sabe que los pezones son sensibles.

Silvia Parque

Entrega a domicilio

Espero una entrega a domicilio. Me resulta difícil distinguir de dónde vienen los ruidos, así que, por si fuera el caso, me asomo si oigo algo. Así desde las doce -hace tres horas con veinte minutos, en este momento-. Pero sonó algo, por fin, que sin duda era alguien "llamando": tocando la reja. Me levanto de la silla, abriendo extra los ojos, emocionada. No es un camión, pero quién sabe, nunca se sabe... pregunto y no. Hay que esperar poquito más.

Silvia Parque

viernes, 11 de abril de 2014

Un gesto

Hay un gesto de "vale: ok", al que le debemos mucho en las relaciones humanas. Ni todas las diferencias ni todos los conflictos se resuelven.

Muchas veces, se trata de una frase que vuelve a instalar la cotidianidad; de una pregunta que expresa el reconocimiento del otro como persona; de un pequeño servicio que dice "el buen afecto sigue aquí". Y de que el otro, devuelva el gesto correspondiente.

Silvia Parque

jueves, 10 de abril de 2014

Del odio a recuperar la libertad

En un tiempo extrañamente lejano, cuando atravesaba por un tenebroso capítulo de lo peor del mundo me mata y tortura el cadáver devastado de mi alma, odié por primera vez. Como suele suceder, lo que sentía fue aminorando. Al cabo de unos meses, sinceramente deseaba que esta persona objeto de odio, tuviera una buena vida en otro planeta. Me resultaba tan desagradable su presencia en mi mundo, que : 1) el desagrado me la hacía presente aunque en la cotidianidad estuviera fuera de mi vida y 2) limité mi mundo para no toparme con su presencia, es decir, ni con su persona, ni con rastros de su presencia u objetos (situaciones, cosas) que pudieran asociársele.

Ocupándome de mis asuntos, llegó el momento en que noté que había pasado buen rato sin recordar algo en relación con esta persona, y me causó gracia notar también, que no recordaba sus apellidos. Obviamente, el notarlo terminó el periodo de no-recordarle, y concluí que por una cosa u otra -tal vez, sobre todo, porque el mundo es pequeño-: no podía dejarle atrás. Creo que el principal problema era que limitar mi mundo en función de su existencia, me fastidiaba y le mantenía presente. Para ser específica: hay personas cuyo trato evité porque se asocian con personas que se asocian con esta persona. Y lo mismo hice con lugares, actividades y demás: música, películas, etc. ¡Vaya!, como terminar con una pareja -y es que tal vez sea cierto que nada más se odia lo que se ha querido-.

Afortunadamente, la vida se mueve y me encontré en otra cosa. Ya sin heridas abiertas y sin odio, empecé a tomar medidas para efectivamente, dejarle atrás; porque el odio se va mucho antes de que se vaya la resaca del resentimiento, mucho antes de que se vaya el efecto condicionado de sentir descompostura ante un estímulo -en ese caso, esa "presencia"-.  Dejar atrás implica perdonar, aceptar las pérdidas -que pueden ser muchas-, y eso es duro. Hay quien dice cosas como "le das mucha importancia, no se lo merece"; pero hay que tragar con todas sus letras, la verdad dolorosa de que esa persona y lo ocurrido, fueron importantes. Hay que dejar fluir todo el dolor de esa importancia para transitar al "ya pasó; no es importante ahora".

Es difícil, pero está valiendo mucho la pena: he dejado de limitar mi mundo y es como recuperar la libertad.

Silvia Parque

miércoles, 9 de abril de 2014

Cuando ya es hora

Como si lo olvidara cada vez, reaprendo que no se puede ser creativa o productiva cuando es necesario descansar. Resalto "es necesario". Un adulto se entrena para sobreponerse al desvelo o a las jornadas extraordinarias; la voluntad puede explotar la capacidad de la mente y del cuerpo... un rato. Cuando ya "es hora" de descansar: es hora.

Los umbrales que definen cuándo "ya es hora" para cada cual, difieren. Como en otras cosas, lo que hagan o lo que puedan los demás es una buena medida para los demás. Cada cual ha de percibir sus sensaciones para saber qué le resulta bueno y cuándo requiere detenerse, reponerse.

Silvia Parque

martes, 8 de abril de 2014

Emoción

La luz ha ido y venido, haciendo de la publicación de las entradas del día, algo más emocionante que de costumbre. Espero que la mañana sea más bien ordinaria...

Silvia Parque

Confesiones sobre María Félix

A cien años del natalicio de María Félix, luego de ver por aquí y por allá, imágenes y citas del distinguido personaje, me nace confesar que:

1. No me parece "bonita". Ni fea. Me parece de una belleza bastante normal (su atractivo no estaba en "ser bonita").
2. No me parece una gran actriz. A veces me ha llegado a parecer más bien "malona". Intuyo que era fácil de dirigir.

Hacía cosas que valía la pena ver, y decía cosas que valía la pena escuchar. Ella y algunos de sus trabajos, prácticamente son leyenda. Nada más: punto 1 y punto 2.

Silvia Parque

Silvia Parque se resiste al uniforme

Llevo uniforme al trabajo. No me gusta uniformarme, y me parece mal que las mujeres sí vayamos uniformadas, y los hombres, no... Durante un año y medio me salvé porque no había uniformes disponibles, pero el mes pasado recibí mi juego de dos trajes y cuatro blusas (queda pendiente una camisa para los viernes).

Afortunadamente, todo lo que recibí me parece realmente bonito y cómodo. De hecho, me siento mejor vestida que casi siempre que iba a la universidad con "mi ropa". Sin embargo, me disgusta ver en el camino de regreso a mi casa, a mujeres que trabajan en otros lugares, con uniformes que recuerdan el que llevo puesto -no las veo de camino a la universidad... tal vez porque voy dormida la mayor parte del trayecto-.

Así que me resisto. No aprendo cuál cambio corresponde a cada día de la semana. Lo consulto todas las mañanas y así, consultándolo, he llegado con la blusa que no es. Lo tengo en mente ahora mismo, porque ya cerca de la medianoche, apenas voy a lavar la que toca para dentro de unas horas. 

Silvia Parque

lunes, 7 de abril de 2014

Un puente peatonal en Bernardo Quintana

Subí al mayor puente de mi vida. Lo logré al tercer intento, detrás de alguien que iba como si nada. Controlé el miedo caliente en el estómago, agarrada del barandal y orando como si atravesara el foso de los leones. Cuando bajé -habiendo atravesado la avenida- me vi la mano negra de tan sucia, pero me sentí orgullosa de mí.

Así se atraviesan otros puentes, del ser como siempre al estar diferente.

Silvia Parque

Un pedacito de cuerpo guardado

Siempre he supuesto que lo más valioso que se puede tener es el tiempo. Pero es igual de valioso el cuerpo, porque el cuerpo sostiene la vida. Así que tan penoso como es perder tiempo, es perder cuerpo -con esta lógica puedo pensar, también, en empeñar el tiempo y empeñar el cuerpo, pero eso es otro asunto-.

Hoy perdí un pedacito de cuerpo y me entristeció cantidad. Perder la salud se vive diferente: el cuerpo está ahí, en malas condiciones pero ahí donde debe estar: los pies pegados a las piernas, las piernas embonadas en la cadera, la cadera junto al tronco y demás. Es tan difícil procesar la pérdida de un pedazo de cuerpo, que las personas que sufren una amputación, pueden seguir sintiendo la parte que les falta.

Yo contemplé hoy por la mañana un pedacitito de diente en mi mano, y aunque entienda perfecto que no es ninguna tragedia, la sensación de compunción me duró horas; ningún drama, nada que me distrajera del trabajo, solamente una tristeza pequeñita pero instalada muy bien.

Guardé el pedacito que es como una gotita solida de unos tres milímetros de largo. La aprecié y no la quiero perder por segunda vez, al menos hasta reparar el diente. Es mía. Le falta a mi cuerpo.

Silvia Parque

La de mi ritmo y la de mi resistencia

Tengo dos tipos de tardanzas: la de mi ritmo y la de mi resistencia. Yo soy contemplativa, reflexiono, le doy vueltas a una cosa, la veo de un lado y de otro, retomo algo anterior; puedo concluir de un tajo porque mi intuición dice "eso", pero antes de "hacer" puede haber horas, días, meses o años de visualizar. Es el ritmo de mi inteligencia y es bueno; se acomoda más a unos procesos que a otros, pero no me interesa ser la más indicada para absolutamente todo.

Este modo de ser se presta para encubrir una tardanza de pereza, de miedo, con la que se resiste al movimiento como si la vida quedara muy grande: muy grande como una realidad que no corresponde (así como no le corresponde al niño pagar la hipoteca de su casa). Esta tardanza me succiona el tiempo, y eso es grave porque de tiempo se hace la vida.

Aclaro que me parece excelente el derroche de tiempo: el lujo del cuerpo echado junto a otro cuerpo, los ratos que lo único que dan es gusto. Pero me parece baboso el dispendio: posponer la puesta en marcha del proyecto de vida, "hacer como que se hace". Esta resistencia por la que todo lo que se está haciendo se hace tardado, retarda todo lo bueno asociado con lo que podría estarse concluyendo.

A veces, sin embargo, cuando hay mucho miedo de vivir -y otras cosas, supongo- no puede una más que resistirse al riesgo del movimiento. Se hace lo que se puede.

Silvia Parque

domingo, 6 de abril de 2014

Me quedo con dos, capítulo 2

AQUÍ los antecedentes.
AQUÍ la entrada de Inma.

Esta semana, los dos mejores momentos con mi casa son de "recibir personas":

- Ya muy noche, hacer cama el futón y echarme con mi amiga a hablar de lo que sea. Lo mejor de ser dueña es poder recibir a quien yo quiera donde yo quiera: en la sala, en la cocina: todo es mío. Y por supuesto, que pueda ser a la hora que yo quiera; poder decir "quédate a dormir".

- Tener a mi abuela de noche, amaneciendo, al día siguiente, y saber que estará otro día. Tener condiciones adecuadas para tener más de la presencia de alguien en tu vida, es una bendición que hace exponencialmente buena, la bendición de dormir bajo techo.

Silvia Parque

sábado, 5 de abril de 2014

Necesidad de aprobación

Las personas comunes necesitamos aprobación -entiéndase: aprobación del exterior: de alguien que no es una misma-. Pero hay una diferencia entre necesitar aprobación para confirmar una autoimagen positiva y darle brillo al autoestima, y necesitarla para comprar con ella algo de valía que sea peaje para andar en el mundo; en este último caso, el efecto de la aprobación se agota rápido y se hace necesaria más aprobación y más aprobación, de modo que la necesidad recurrente encadena a la persona, a la fuente de aprobación que encuentre (o a las fuentes, en plural).

También hay diferencia entre la necesidad que puede ser satisfecha con la aprobación que provenga de la persona o entidad que pueda darla, y la necesidad de que una persona específica sea quien apruebe. La posición de dependencia de quien necesita puede llegar a ser hasta peligrosa, frente al gran poder que adquiere el emisor de aprobación.

Todos, mientras crecíamos, nos encontramos necesitados de la aprobación de nuestros padres: mamá y papá, o lo que hizo las veces de mamá o de papá. A veces, mamá o papá no lograron transmitir su aprobación -o la persona creciendo no logró asimilarla-, y a veces, también, algunos mamás o papás no aprueban a sus hijos. Lo primero es problemático y lo segundo es más problemático. Pero afortunadamente, esta necesidad de aprobación por parte de mamá y de papá, puede irse dejando de lado en el camino de crecer; por supuesto, la persona puede aprobarse a sí misma, pero además, su necesidad puede dar cabida a fuentes alternativas de aprobación.

Y ya que arrieros somos, estaría bueno aprobar a las personas a quienes les tenemos cariño, por si lo anduvieran necesitando o les viniera bien.

Silvia Parque

La libertad y el control en internet

La defensa de la libertad es obligación moral de quien goza de ciudadanía. Que la libertad tiene sus riesgos, es verdad; pero como ha mostrado la Historia repetidamente, más y peores riesgos tiene la falta de libertad.

El espacio virtual ha generado posibilidades de comunicación tan impactantes, que sus efectos no pueden serlo menos, y algo tan "grande" se entiende que quiera ser controlado por los que necesitan todo bajo su control para mantenerse en su posición de poder. Lo que no se entiende es "dejar que hagan" sin siquiera enterarnos, sin respingar, sin movilizarnos para hacer y sin apoyar a quién sí hace. Bueno... sí se entiende... ya hay quien ha explicado la apatía, el desinterés y la indefensión de los grupos sociales. Pero no conviene. Puede ser diferente, y si no es diferente, puede ser grave.


Silvia Parque

viernes, 4 de abril de 2014

Su lugar para ser felices

Encontré un buen lugar para la planta hermosa, grande, y un gran lugar para la planta hermosa, pequeña. A los pocos días, noté que en realidad el lugar de la planta hermosa, grande, no era bueno, y la moví a un sitio que sí parecía más que bueno: perfecto. Pero a ninguna de las dos les gustó el lugar que les elegí.

Tuvieron tiempo para adaptarse y como todas en esta casa, estaba claro que no se iban a echar a morir; pero no eran felices. Así que, tal como la última vez que ocuparon un lugar nuevo en el mundo, las reacomodé según ellas, y no según mi gusto. Y ahora han vuelto a ser felices. Y los lugares parecen hechos para que estén ahí.

Silvia Parque

jueves, 3 de abril de 2014

El acomodo deja cansancio

El lunes presenté mi examen de grado para convertirme en "Maestra". Los sinodales tardaron en dar el "sí" pero lo dieron, y mi porra y yo fuimos a tomar algo y comer algo a un lugar lindo. La vida se me acomoda y cada día amanece más bonito. Estoy al tope y derramando agradecimiento a Dios. ¡Pero muy cansada!

Lo deseado puede cansar casi tanto como lo no deseado.

Silvia Parque