martes, 17 de octubre de 2017

¿Quiénes acosan y abusan sexualmente de las mujeres?

Hace días he visto más de dos mensajes alrededor de esta idea:

Si tantas -tantísimas- mujeres hemos sido acosadas o agredidas sexualmente al menos alguna vez, 
¿cómo es que todos los hombres que nos rodean son inocentes? 

Hace años que se sabe que el acosador y el abusador sexual son tipos que se ven como cualquiera porque son cualquiera. ¡Pero no los que conocemos! No son nuestros primos, nuestros amigos, nuestros compañeros de trabajo. Es decir: suponemos que no son. Porque los queremos. Porque no queremos complicarnos. Y yo creo que se vale querer a la gente y no querer complicarse, pero también creo que urge cambiar las cosas. Así que, por mero cálculo estadístico: sí: también son ellos; es decir, pueden ser ellos: hay una elevada probabilidad de que lo sean.

¿Y luego?

Podemos empezar por dar las muestras de oposición y resistencia de las que seamos capaces en contra de la cultura machista que justifica y condona el acoso y el abuso. Personalmente soy capaz de poco; pero la práctica envalentona. Con mi familia, apenas puedo retirarme de donde se está hablando bajo esos discursos patriarcales sostenidos por estructuras de violencia. Es lo que puedo, pero creo que hacerlo cada vez, al menos abre un espacio de cambio en la educación de mi hija; también me pone a pensar en formas inteligentes de poner un granito de arena del otro lado, en la construcción de otro mundo. La vía de la educación es más lo mío.

No quiero defender a los hombres que acosan y abusan porque colusión social no les falta. Pero sí creo que muchos, todavía en el 2017, no pueden, de verdad no pueden entender de qué estamos hablando. Han sido educados para pensar las cosas de otra manera. Me gustan mucho las "guías" para entender qué es la violación que usan ejemplos tipo manzanitas porque puede parecer ironía, pero de verdad hay quien necesita que le expliquen con manzanitas. Hace veinte años, a toda una generación de adultos le parecía escandalosamente ridículo considerar que podía haber violación entre un hombre y su esposa: crecieron asumiendo que el "débito conyugal" permitía al hombre disponer del cuerpo de la mujer que era su mujer. Pues así: hay muchachos ahora a los que les han preparado para "la conquista" y teniendo el doce de octubre tan cerca, tenemos fresco cómo se porta un conquistador. Así que podemos dar todos los mensajes posibles, de todas las maneras posibles, a los niños y jóvenes a nuestro alrededor, para que entiendan que deben respetar a las personas, que las mujeres son personas, que el respeto incluye no entrar en un espacio al que no has sido invitado, etc.

Silvia Parque

lunes, 16 de octubre de 2017

El mundo de los demás

He creído que no estoy hecha para el mundo en el que viven los demás, el que se conoce como "mundo real". Cuando era niña solía hacerme un ovillo, cubrirme toda con una cobija e imaginar historias catastróficas. En verano lo hacía sin cubrirme. Tuve una temporada en la que tarde tras tarde imaginaba que un hombre me metía en una bolsa negra y me llevaba -casi nunca llegábamos a donde él iba-. Casarme fue un pase maravilloso a toda la fantasía de la que era capaz. Mientras funcionó, mi matrimonio fue más arropador que ninguna cobija y me permitió cumplir el anhelo de vivir en un mundo particular, privado, sostenido por el deseo y el goce. Luego... lo que pasó luego.

Cuando me volví loca también me hacía un ovillo y me cubría toda, pero no imaginando historias sino pensando en querer morir o tratando de sobrevivir; quería mucho estar muerta una semana, unos meses, al menos dos días, porque en realidad lo que quería era dejar de sentir lo que estaba sintiendo. Por esa época también solía pasar en la cama todo el tiempo que pudiera, fantaseando otra vida. Inventé a Felipe para darme gusto con un príncipe azul. Cuando le hice un correo electrónico para hacerle un perfil de Facebook, juzgué que la cosa había ido muy lejos y lo dejé.

La maternidad trajo mucha materialidad a mi vida, pero sigo sintiéndome extraña, muchas veces, en el mundo de los demás; a veces me siento incapaz, pero le doy vuelta a la idea. Para mí es difícil hacer un trámite o mantener la casa limpia; no se diga tratar de armar una "economía adulta". Sé que es difícil para muchos, pero cuando los oigo y los veo, su dificultad se debe a malos hábitos, a falta de habilidad o límites cognitivos. Yo puedo tener algo de eso, pero mi dificultad está en otro orden: en uno de la dimensión desconocida que me hace ser quien soy y venir a escribirlo.

Silvia Parque

domingo, 15 de octubre de 2017

Toño

He tenido unos días muy pesados; con algunas dificultades de esas que no son un problema grave pero que en montón hacen que una quiera vacaciones urgentes. Sobre todo, he estado cansada. Mi cuerpo se puso en huelga y no me dejó trabajar varias noches: me quedé dormida junto a B.

En medio de todo, pasan cosas buenas y tengo buenos momentos: buenos muy buenos. Así pasó que ayer fui al cajero con B en la carriola y Toño nos abrió la puerta. Toño es un niño al que no conozco, excepto por nuestro encuentro de ayer. Su mamá lo nombró cuando yo empezaba a decir "¿De verdad estás intentando hacer eso?" y ella notó que él no estaba en su radio próximo. La puerta es pesada: tuvo que apalancar con todo su cuerpo para abrirla. La criatura tendrá cinco o seis años; su gran sonrisa de satisfacción se puso todavía más linda cuando le agradecí y le dije lo amable que era.

Silvia Parque