lunes, 19 de febrero de 2018

Mujeres de treinta y tantos

Creo que hay un subconjunto entre las mujeres de mi edad -en el que me encuentro, junto con algunas amigas- que está soltera luego de una relación amorosa importante y estable, digamos "definitoria" y que se creía "definitiva". Algunas quisiéramos tener pareja, otras no están "queriéndolo"; pero las que conozco coinciden conmigo en haber pasado ese "asunto" a un segundo plano; no porque "el tema" pierda importancia sino porque otras cosas ocupan el primer plano.

Es la edad o más bien, la etapa vital. Estamos ocupadas y a veces preocupadas. Las que tenemos hijos gastamos con ellos gran parte de nuestro tiempo y energía. Entre más reciente sea la ruptura, más duele, pero estamos conscientes de que el desamor, la decepción, la frustración, todo el kit puede ser jodido pero no mata. Preferimos estar bien que otros arreglos. No pagamos sobreprecios en el mercado de las relaciones. 

Me ha llamado la atención hablar con mujeres diferentes entre sí, con historias de amor y de separación diversas, que coinciden en estas cosas.

Silvia Parque

domingo, 18 de febrero de 2018

De vuelta

Por fin tengo Internet de nuevo. También tengo un bicho que B me pasó; en la tarde me tumbó de plano, pero parece que eso fue lo peor y voy mejorando. Luego de las semanas de ansiedad, estoy bien. Feliz con el Internet. Con planes.

Silvia Parque

sábado, 10 de febrero de 2018

Urgida

Ya no puedo más sin Internet. En realidad, en cuanto al trabajo, me he adaptado a no tenerlo en casa: voy al lugar donde rento una computadora, bajo archivos, envío archivos, contesto el correo y una vez a la semana, en casa de mi abuela, estoy en videoconferencia de a tres con unos clientes y aprovecho para navegar un poco. No es "lo mejor", pero se puede, especialmente porque la actividad para la que más requiero estar en línea está en pausa por ahora. Pero me quedo sin los blogs, sin la página de Facebook y sin mis redes. Puedo estar sin Facebook y sin Twitter, pero estar sin la página me puede realmente y los blogs, ni se diga. Es una cuestión de salud mental, creo. Hace poco tuve una conversación sobre las conversaciones; a propósito de que me encontraba ansiosa, la persona me sugería hablar más. Yo pensé que no me gusta "hablar", suele parecerme contraproducente. No me gusta compartirme. Soy para mí, para los muy míos; cuando dejé de tener marido, los "muy míos" se redujeron a una "muy mía". Estoy de acuerdo con que todos necesitamos alguien fuera de nuestro núcleo; cuando no he tenido a nadie ha sido malo (gracias a Dios han sido pocos momentos). Ahora hablo con una amiga con la que puedo entenderme y con la que sí me gusta compartirme; pero una persona es suficiente, supongo que sería genial que hubiera dos o tres. El papá de B está dispuesto a escucharme en cualquier momento y ha estado ahí apoyándome en las malas y las muy malas; pero justo cuando estoy muy ansiosa, no quiero hablar con él porque me pongo nefasta. Pensaba en eso y pensé que escribo. Eso previene la ansiedad y es capaz de quitármela. De hecho ahora mismo iba a escribir "he dicho que  no me gusta compartirme" porque en este blog escribo como si hablara. Si por mi fuera lo diría todo: qué comí, qué vi, qué pensé, cómo me sentí, qué había en el camino y que ayer tuve el vientre increíblemente inflamado. Soy obscena sin problema pero he preferido que este espacio no sea "tan así", en todo caso es mi espacio, mi casa, donde puede ser como yo quiera y me basta con que "pueda ser" para sentirme libre de decir y satisfecha como si hubiera dicho. Sería totalmente abierta en cuanto a todo lo que me pasa y lo que pasa por mi cabeza, si no debiera ser prudente en atención a otras personas. Pero hasta donde llego compartiendo, estoy bien, me hace bien. Lo necesito. Y podría escribir en la computadora o en un cuaderno; pero necesito publicar. Creo que es la forma en que converso

Silvia Parque